Imagine que escribe un precioso libro de cocina y lo publica en inglés y en español. Si una abuela española entra en una librería buscando sus recetas, usted quiere que el librero le entregue la versión en español, no la inglesa. En el mundo de los buscadores, una etiqueta hreflang es ese librero servicial. Es una diminuta etiqueta escondida en el código de su web que indica a buscadores como Google exactamente qué versión de idioma y país de una página mostrar a un usuario.
Cuando amplía su tienda online para atender a clientes de distintos países, puede crear varias versiones de la misma página. Puede tener una versión en inglés para compradores de Gran Bretaña, otra en inglés con dólares para compradores de Estados Unidos y una tercera en alemán. Sin estas etiquetas especiales, los buscadores se confunden mucho. Pueden ver tres páginas con contenido casi idéntico y pensar que intenta engañar al sistema con texto duplicado, lo que perjudica su posicionamiento.
Estos pequeños fragmentos de código resuelven el problema por completo. Actúan como señales claras. Le dicen a Google: «Esta página está pensada para personas que hablan alemán y esta otra, muy parecida, para quienes viven en Estados Unidos». Así, cuando un usuario de Berlín busca sus productos, Google le muestra con seguridad la página en alemán. Los visitantes están contentos porque pueden leer su texto de inmediato, mejoran sus conversiones y su SEO se mantiene limpio y ordenado.